lunes, 16 de noviembre de 2009

LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES

Imparto materias de la especialidad de Computación y con los alumnos de 1er. Semestre trabajamos la materia de Tecnología de la Información y Comunicación, por lo que mis alumnos interactúan mucho con el internet y tenemos la posibilidad de trabajar en el Centro de Cómputo con acceso a internet. Por ello, mis alumnos utilizan el internet como reservorio y como espacio social.
En la utilización como reservorio, obtienen información de las investigaciones y tareas que les solicitan los profesores, consultan tutoriales sobre las materias cursadas, consultan y amplían información sobre los temas vistos; además “bajan” música, fotos, videos que incluyen en sus trabajos en la menor oportunidad, en todas las materias aún cuando no sean de la especialidad.
Como espacio social, lo utilizan para comunicarse con otros, una comunicación real mediante el chat, utilizan mucho el correo electrónico, comparten información, música, fotos, videos; los alumnos de computación elaboran páginas web como proyectos en las materias cursadas.
Para aprovechar esos conocimientos y posibilidades, planeo trabajos de investigación que requieren consulta en internet y su reporte debe ser entregado electrónicamente (en archivos de Word, Excel y/o Power Point) y en algunas ocasiones enviados a mi correo electrónico utilizando muchas de las herramientas de internet.
Principalmente en los alumnos de primer semestre existen herramientas que no han utilizado anteriormente, por ejemplo, no tienen cuenta de correo electrónico, no han creado hipervínculos, utilizado música, videos, etc. Y en esos casos los alumnos que ya han realizado la actividad, fungen como moderadores explicando a sus compañeros en el Centro de Cómputo cuando estamos en las clases prácticas y están creando sus trabajos.
De esta manera cubrimos todas las necesidades y formamos grupos de alumnos tecnológicos, que descubren las posibilidades y ventajas del internet.

MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA

ENTRE LA DOCENCIA Y MI PROFESIÓN
Estudié la carrera de Licenciada en Administración de Empresas, y dirán ¿Qué haces en la educación?. Mi camino a la docencia fue curiosa, pues yo afirmaba no tener interés en ser maestra, a pesar de que mis compañeros en la Licenciatura me lo recomendaban pues decían tenía la habilidad para enseñar y resolverles las dudas en las clases. Sin embargo, al terminar mis estudios en el Tecnológico de Minatitlán, me ofrecían una beca para estudiar una maestría (debía ser en otro estado pues entonces no se ofertaban en la región) con la condición de regresar a dar clases como “pago” por el apoyo recibido, a la par surgió en la ciudad vecina el interés de abrir un grupo de maestría en Docencia Universitaria por parte de la Universidad Iberoamericana Plantel Golfo Centro, en donde maestros del Tecnológico se inscribirían y me invitaron a participar. Poniendo en la balanza todo ello, decidí que si hiba a dar clases requería de los conocimientos pedagógicos de los que adolecía y al ser la Ibero una institución reconocida que vendría a dar la maestría, mucho mejor. Al final opté por cursar los estudios sin beca (no la tramité) y decidir después si continuaba en la docencia o en el ámbito empresarial (ya trabajaba en una empresa embotelladora de refrescos).
Dicha decisión no demoró mucho, pues al término del primer cuatrimestre busqué la oportunidad de contratarme en alguna escuela y recurrí al CETis 72 que fue en donde estudié mi bachillerato, afortunadamente las personas que estaban como subdirectora y jefe de servicios docentes fueron mis maestros, me recordaban con buenas referencias y el hecho de estar estudiando una maestría en Docencia y tener el perfil de LAE cuando el CETis tenía la especialidad de Técnicos en Administración, me ayudó mucho. Así que me contrataron con algunas horas en la especialidad de Informática Administrativa que era en donde tenían requerimientos y yo contaba con cursos de computación. Ante ello renuncié a la empresa después de año y medio de labores y me dediqué de lleno a la docencia.
Decisión que no me arrepiento porque me ha dejado muchas experiencias que siento me fortalecen como ser humano y profesional. El ser maestro implica mucha responsabilidad y compromiso que a veces no es reconocida tan noble labor, tal vez nosotros mismos lo hemos provocado, pues desgraciadamente como en todo existen “buenos” y “malos” maestros y la sociedad a veces generaliza.
El hecho de ser maestro me deja muchas satisfacciones porque afortunadamente he dejado buenas impresiones en el alumnado y se nota porque cuando tienen su horarios me reclaman por que no les voy a dar clases, me buscan con anticipación para que solicite su grupo y hacen comentarios de que les gusta mucho mi clase porque aprenden de la materia y están a gusto con el trato recibido. El escuchar comentarios de éste tipo recompensan el esfuerzo realizado, aunado a la satisfacción que queda cuando veo que un alumno comprendió finalmente algún contenido que se le dificultaba y finalmente supera su problema de aprendizaje. Si además tenemos el reconocimiento de los padres de familia y nuestras autoridades educativas, es más gratificante todavía. Sin embargo considero que quien realmente nos recompensa por la labor realizada, es el alumnado que por generaciones atendemos y que cuando vemos que ingresan a instituciones educativas de nivel superior con facilidad es resultado del trabajo realizado, lo que también se refleja en el buen desempeño que tienen a nivel profesional.
Precisamente ésta es una de la importancia de ser docente en educación media superior, que somos la base para que el joven continúe sus estudios a nivel profesional, principalmente porque egresan de nuestro plantel como técnicos en alguna especialidad y llevan los conocimientos teóricos y prácticos en el área que a veces continúan profesionalmente. Otra importancia radica en la etapa que como adolescentes están viviendo, es gratificante cuando servimos como apoyo en situaciones conflictivas que de manera personal el joven está presentando.
Satisfacciones son muchas, principalmente de manera personal, cuando voy por la calle y recibo saludos afectuosos de quienes son o fueron mis alumnos, cuando vienen al plantel a visitarme solo para saludarme y contarme como les va. Creo que es el mayor pago, el ser reconocida la labor. Sin embargo también me deja amargas insatisfacciones, principalmente ha sido cuando acuden a mí por situaciones personales que quedan fuera de mis manos solucionarlos, cuando me enfrento a la resistencia o incomprensión de los padres de familia, cuando adolezco de los conocimientos psicológicos para una solución a sus problemas o cuando me enfrento a la resistencia de las autoridades educativas. Sin embargo trato de solucionar las situaciones de la mejor manera y seguir adelante. Porque a pesar de todo ello, no cambio el hecho de ¡¡¡ser maestra!!!!

MI AVENTURA DE SER DOCENTE

¿CÓMO PERCIBO MI DOCENCIA?
Ser docente es una labor incansable e interminable. Cuando se nos cuestiona sobre nuestra labor creo que siempre nos quedamos cortos en las enumeraciones de actividades realizadas y quehaceres diarios, así que comentaré a continuación las acciones más importantes y significativas de mi práctica docente.
Un día normal de labores inicia con el clásico pase de lista, debido a que cada grupo es de 50 alumnos y generalmente son grupos “nuevos” que me lleva tiempo identificar sus nombres; sólo cuando son grupos conocidos, en ocasiones ya no realizo el pase de lista porque identifico a simple vista a los ausentes. Esta actividad me permite llevar un seguimiento en el cumplimiento de actividades realizadas en clases e identificar la responsabilidad, compromiso e interés del alumno en la clase para evaluar el aspecto actitudinal.
La planeación del curso la llevo mediante “secuencias didácticas” que fueron elaboradas por los que integramos la academia local al inicio del semestre y me guían en cada tema. Se divide en tres aspectos que son: apertura, desarrollo y cierre.
La primera etapa de cada tema es la apertura. Siempre al inicio “ubico” a los alumnos en el contenido del programa, retomando brevemente lo visto con anterioridad y comentando cómo el tema a iniciar se complementa con el anterior e identificamos la necesidad de estudiarlo; mediante una lluvia de ideas no me llevo mucho tiempo. Como imparto materias de informática, realizo un diagnóstico identificando a los alumnos que ya dominan el tema (eso me permite utilizarlos como moderadores para apoyo a sus compañeros). Contestan un cuestionario de apertura sobre la información del tema a tratar.
Entrando al desarrollo del tema, abordamos el aspecto teórico, apoyándome en mapas mentales, conceptuales, cuestionarios, esquemas, exposiciones; para que el alumno sistematice y tenga una visión gráfica de la información. Esto es significativo para el alumno porque no solo investiga el tema, sino lo analiza e interpreta. Para ello se trabaja de forma individual o en equipo; esto es necesario dependiendo de lo visto en el tema; a veces requiero del trabajo individual y cuando el contenido lo permite trabajan los alumnos en equipo porque ello enriquece sus conocimientos, comparten material e información, evalúo el compañerismo, liderazgo, convivencia, respeto, participación; como elemento actitudinal de cada uno. Como complemento a la teoría, asistimos al Centro de Cómputo del plantel a realizar las prácticas del submódulo (se llama así la materia por ser de especialidad). Tenemos la ventaja de contar con 50 computadoras, por lo que cada alumno puede realizar individualmente su trabajo, eso me permite identificar el avance así como atrasos de cada alumno en el tema para reforzarlo cuando existen dudas o la actividad práctica no la pueden desempeñar. Mediante un recorrido a las computadoras, identifico las dificultades y resolvemos las dudas presentadas. En ésta etapa tanto en el aspecto teórico como en el práctico, llevo una evaluación continua de cada alumno diseñando y aplicando instrumentos de evaluación para llevar un seguimiento del desempeño y competencias adquiridas de cada uno. Evalúo el aspecto procedimental del alumno en las tareas encomendadas. Asimismo evalúo el aspecto actitudinal demostrado por el alumno en cada una de las actividades, abarca conducta, responsabilidad, puntualidad, limpieza, compañerismo, respeto, etc.
Al finalizar el tema, realizo el cierre con una evaluación final que incluye exámenes teóricos y prácticos para identificar los conocimientos conceptuales adquiridos en el tema. Aunque al alumno no le gusta la evaluación teórica, la considero necesaria porque requiere dominar conceptos y procedimientos de la especialidad que luego en el aspecto práctico no es tan notable, dado que los programas utilizados son “amigos” del usuario y contienen en los menús el apoyo necesario para resolver la actividad. Es importante que los alumnos se den cuenta de la importancia de la teoría, porque si no pueden resolver los ejercicios prácticos es por deficiencia del aspecto teórico. Esto resulta significativo porque la evaluación teórica es en donde su calificación baja. En algunas ocasiones en lugar de examen teórico les solicito una síntesis, esquema, mapa mental, conceptual, etc., en donde refleje lo aprendido del tema.
Para finalizar realizo una evaluación del alumno de los aspectos conceptual, procedimental y actitudinal demostrado en cada fase de apertura, desarrollo y cierre para otorgarle una calificación. Revisamos el portafolio de evidencias en donde guardan todo lo visto en la materia, actividades realizadas e instrumentos de evaluación aplicados. Revisamos los productos de evaluación y retroalimentamos las fallas. Esto me permite aclarar oportunamente cualquier duda de calificación y no tener quejas posteriores. Mis alumnos siempre han quedado conforme con lo obtenido y cuando se presenta algún padre de familia a pedir información sobre la calificación de su hijo, con las listas de evaluación continua les explico su desempeño y se van convencidos de una correcta evaluación.
Cabe la aclaración de que lo anteriormente descrito es de manera general el desarrollo de mi práctica docente, a la par se encuentran las actividades de asesorías psicológicas al alumno, atención a padres de familia, reuniones con docentes, actividades en horas de comisión, participación en comités, etc.